La sección de instrumentos de cuerdas de la Sinfónica UdeC presenta el 1er y 3er movimiento de la Serenata para cuerdas en mi menor, Op. 20, de Edward Elgar, escrita y estrenada en 1892. Se cree que la Serenata es una reelaboración de una suite que Elgar había escrito, antes de que se decidiera a hacer carrera como compositor, por tanto, es de las primeras creaciones con la que se sintió satisfecho.

“Terminando el cuarto mes del año, un periodo donde continuamos con el trabajo desde casa, la Orquesta Sinfónica UdeC sigue con fuerza acompañando a la comunidad. Las y los músicos han presentado diversas obras como ensamble, con géneros como el folclor, tangos, jazz, bossa nova y repertorio clásico, dando espacio a las diferentes formas de arte con el fin de ofrecer panoramas para la familia, incluyendo a los más pequeños, trabajo que seguirá hasta que nos podamos volver a encontrar”, explica Mario Cabrera, gerente Corcudec.

Se suma a estas palabras el concertino de la Sinfónica UdeC y de la Orquesta Estable del Teatro Colón, desde Buenos Aires, Freddy Varela. “Hemos mantenido el trabajo a distancia, desde nuestros hogares, para lograr interpretaciones de gran calidad. En esta ocasión, presentamos como cuerdas, dos movimientos de una de las principales obras del compositor Edward Elgar, que creemos, será muy bien recibida por el público”, proyecta el violinista.

“Elgar fue un compositor británico, de origen humilde y autodidacta. Aunque comenzó a componer desde muy pequeño, sus inicios no fueron fáciles y recién a los 40 años obtuvo reconocimiento con una de sus obras más conocidas actualmente ‘Variaciones Enigma’”, detalla Cecilia Barrantes, chelista de la Sinfónica.

Dentro de ese camino, la serenata para cuerdas fue la primera obra en la que se mezclan componentes juveniles con indicios de una madurez compositiva y la primera, también, con la que él se siente satisfecho.

Por su parte, Raúl Muñoz, violoncello de la Orquesta Sinfónica UdeC menciona: “principalmente relacionamos las serenatas con las tonadas que algún enamorado interpretaba al atardecer bajo un balcón de la Europa Renacentista y posteriormente en nuestra América Latina, esperando recibir los favores de una bella dama o en su defecto un balde de agua o un bombardeo de fruta si no era del agrado de la doncella o de su familia. Fue el elemento funcional de aquellas románticas veladas lo que permaneció en las composiciones del siglo XVIII que llevaban ese nombre, destacando las 13 Serenatas de Mozart, que tenían como principal función acompañar vespertinos y elegantes eventos sociales”.

El Romanticismo adoptó ese nombre no solo para anticipar el carácter reposado de la partitura, sino también para referirse a obras de menor envergadura, tanto en la estructura formal como instrumental, cuenta el músico. “Brahms, Dvorak y Tchaikovski abordaron este ‘género musical’, caracterizándose las del compositor ruso por estar destinada a una orquesta de cuerdas, misma instrumentación que usaría un joven Elgar en 1892 para su Serenata en mi menor op. 20”, agrega Muñoz.

“La obra pese a un inquietante motivo rítmico en el primer movimiento y algunos momentos dramáticos mantiene un espíritu sereno y pastoral, especialmente en el tercer movimiento, lo que le da a esta pieza un aire de frescura que sin duda ha hecho a esta una de las favoritas en el repertorio de los conjuntos de cámara”, finaliza.

La obra sigue siendo una de las más interpretadas de toda su música, será presentada el viernes 30 de abril a las 20:00 horas por las redes sociales de Corcudec, como parte de la Temporada Online de la Corporación.

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