Romina De La Sotta es periodista, de la Universidad Católica, con una basta carrera en el área cultural. Trabajó en El Mercurio, La Tercera y encargada del programa radial “Arte-Facto” en radio Beethoven, donde entrevistó a grandes nombres del mundo artístico. Además, es especializada en música clásica, logrando una importante difusión de este género a nivel nacional. Actualmente produce y conduce el programa Panorama Cultural en la misma emisora.

Su historia y visión sobre la difusión de la cultura la compartió en el nuevo capítulo de Féminas Sinfónicas, el cual saldrá al aire este sábado 11, por Radio UdeC y plataformas de Corcudec.

En una distendida conversación con Marcela Ibáñez y Verónica Torres, la periodista contó que mientras trabajó en Magazine consideró que el área cultural y la música clásica era el sector más difícil “desde saber cómo se pronuncian los nombres hasta la enorme cantidad de años que se dedican a estudiar los músicos”, recuerda sobre sus primeros pasos. “Viendo todo lo que se dedican a estudiar, conocer la tradición y pensar nuevas maneras de interpretar, hace que una sienta las ganas de ponerse la camiseta de periodista esforzada que hará lo posible por hacerles justicia”, define.

También agrega que los medios cubren solo lo anecdótico o lo biográfico, lo que la llevó a intentar hacer “algo un poco mejor y esa es mi misión”, añade sobre su conocimiento en la música clásica y la música contemporánea. Además de enfatizar en la importancia de escuchar la paleta de géneros que existen lo que permitirá lograr una mejor experiencia.

Romina se refirió a la importancia de la formación musical en la niñez, siendo un derecho en la educación. “Un niño que recibe esta educación se le abre la mente, los músicos escuchan el sonido cuando ven una partitura, eso se educa. Necesitamos algo que nos enseñe sobre el patrimonio nacional musical, tenemos grandes compositores quienes han generado grandes cosas para nosotros mismos”, enfatiza.

También considera que hay deuda de parte de las instituciones que administran las orquestas. “Que no sea solo la visita, sino crear programas más macizos. Por ejemplo, tomar 50 niños y hacerles un seguimiento y lograr un cambio más significativo. Existen programas individuales como Quijotes, pero falta algo más masivo”, detalla.

Por otro lado, menciona la relevancia del trabajo colaborativo y convenios que reúnan personas, cada una con sus expertise y lograr objetivos en conjunto. Asimismo, se explaya sobre la música popular y la combinación con la sinfónica donde han salido grandes expositores que ofrecen distintas estéticas. “De a poco algo se va haciendo, es la música de nuestros días hecha en nuestra tierra”, afirma.

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