La soprano chilena Cristina Gallardo-Dômas ocupa un puesto de excepción en la escena operística actual. Intérprete distinguida de los grandes papeles líricos: Mimì, Suor Angelica, Cio-Cio San, Violetta, Desdemona, en los que ha sabido lograr una perfecta simbiosis entre sus dotes vocales y un talento dramático de primera fila, Cristina tiene tras de sí una larga carrera con sonados triunfos en los más prestigiosos escenarios de Europa y Estados Unidos: Scala de Milán, Covent Garden de Londres, Ópera de Viena, Festival de Salzburgo, Metropolitan de Nueva York, París, Múnich, Berlín, Amsterdan entre siempre de la mano de las mejores batutas.

La cantante fue la nueva invitada al programa Féminas Sinfónicas “en pandemia”, momento en el cual la conductora Marcela Ibáñez y las panelistas, Verónica Torres y Gabriela Godoy pudieron conocer más de su carrera y proyecciones.

La soprano lleva cuatro años en Madrid y once en España comenta sobre su mirada del mundo lírico y el campo que creó en Chile. “No todos nacen cantantes de ópera, hay quienes se desempeñan mejor en su instrumento, la finalidad fue tener un punto de orientación con el apoyo de preparadores internacionales que podían dar herramientas a considerar”, expresa sobre el campo lírico.

“Todos quieren ser cantantes de ópera, pero hay que tener un punto de autocrítica, con miras hacia lo profesional, es muy importante tener ese nivel de filtro”, menciona Cristina Gallardo-Dômas y la conciencia que deben tener los jóvenes talentos.

Asimismo, se refiere a la importancia de la interpretación en la ópera. Los compositores no se basaban solo en lo que escribían sino en lo que le da vida al texto, “si no partes de esa fuente, de cómo va el drama y revestir el personaje con la música, es bastante más complicado conseguir la credibilidad del personaje”, destaca.

No obstante, recuerda que una de las cosas que más le ha costado en su carrera fue mantenerse en el nivel que ha logrado. “Es como los atletas que ganan un partido y pasan a ser un punto de referencia, mantenerse en la liga cuesta muchísimo. Entonces lo que deben hacer es darse un tiempo para marcar la diferencia”, detalla la soprano. Esto lo logró con Puccini siendo una referencia en este tipo de interpretaciones.

Tras la pausa, Gabriela Godoy preguntó sobre su proceso de preparación para cada rol. A esto, la solista explica que “quedaba en estado catatónico, por un lado, estudiaba previamente todo durante el día y en la noche iba memorizando”.

Una vez que ya tenía aprendido el texto y la música, intentaba estudiar los movimientos que hace el director de orquesta mirando grabaciones anteriores.

Conoce algunas de las mejores anécdotas de la artista lírica en su carrera, en el nuevo capítulo de Féminas Sinfónicas, sábado 10 de abril a las 15:00 por Radio UdeC y por Facebook Live de Corcudec.

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