Un ‘crescendo’ de emociones fue el cuarto concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica UdeC, liderada en esta oportunidad por su director principal asociado, el experimentado maestro chileno Francisco Rettig. Una fervorosa interpretación del romántico ‘Andante para cuerdas’ de Alfonso Leng sirvió de emotivo preludio al reencuentro del violinista Freddy Varela con el público de su ciudad natal y con la orquesta de la cual fue concertino entre 2010 y 2016.

El actual concertino del Teatro Colón de Buenos Aires y de la Camerata Bariloche reemplazó al joven solista anunciado, el norteamericano Kenneth Renshaw, quien pocos días antes del concierto debió cancelar por motivos de fuerza mayor. Freddy Varela afrontó el Concierto para violín de Beethoven con toda la pulcritud, expresividad y belleza de sonido exigidas por esta transparente partitura y con todo el brillo y virtuosismo requeridos por las tradicionales cadenzas introducidas por Kreisler. Luego, respondió a la cálida ovación del público y de sus colegas con una mágica interpretación de la Sarabanda de la Partita n° 2 de Bach, con un ‘pianissimo’ final que impregnó cada rincón del Teatro con una atmósfera de serena intimidad. 

La segunda parte del programa fue el reencuentro con Sibelius, un compositor que la Sinfónica UdeC siempre ha interpretado con éxito. Esta interpretación de la Sinfonía n° 2 no fue la excepción, sacando a relucir la magnífica paleta de colores orquestales de Sibelius en todo su esplendor. Destacable la participación de James Ackley, primer trompeta invitado, quien además de aportar potencia y brillo a su fila, logró una inusual sedosidad en sus breves solos en los pasajes más íntimos. El maestro Rettig optó con ‘tempi’ flexibles y a veces extremos, con lentos y apabullantes clímax en el dramático segundo movimiento. El vertiginoso ‘Vivacissimo’ fue perfecto, mientras que en el ‘Finale’ la sonoridad orquestal alcanzó una intensidad y belleza absolutamente inolvidables.