02 de mayo de 2017.

Un Teatro UdeC lleno recibió al director argentino Carlos Vieu tras 10 años de ausencia, en el Segundo Concierto de la Temporada Sinfónica 2017. En el movimiento inicial del Concierto para clarinete del norteamericano Aaron Copland, la sonoridad transparente y melancólica lograda por el solista Daniel Kovacich, junto a las cuerdas y el arpa de la Sinfónica UdeC, fue como un reconfortante bálsamo tras el desgarrador patetismo de los Preludios del chileno Alfonso Leng con que se inició el programa. La influencia del jazz y otras músicas populares se hizo evidente en la brillante cadenza del solista, así como en el segundo movimiento y final del Concierto de Copland, con un electrizante despliegue de precisión rítmica de todos los involucrados.

El clarinetista argentino, músico del Teatro Colón, redondeó su presentación con un “encore”, fantaseando sobre la melodía de La jardinera de Violeta Parra. Luego, y sin interrumpir su ejecución, el músico invitó con un gesto a los oyentes a entonar la canción, mientras él improvisaba un acompañamiento: un momento inolvidable que vino a complementar los numerosos conciertos de homenaje ofrecidos por la Sinfónica UdeC en este año del centenario de nuestra cantautora.

La segunda parte del programa consistió en la Sinfonía n° 9 de Schubert. El maestro Vieu se tomó algunas libertades con el pulso y estableció un claro contraste entre las secciones principales del movimiento inicial. Pese a lo extenso de la obra, el director logró que la textura orquestal siempre mantuviera su vitalidad, con bronces muy presentes, pero sin ahogar las demás secciones, además de unos timbales muy incisivos y alertas.  A casi 180 años de su póstumo estreno, “La Grande” de Schubert sigue siendo una prueba de resistencia atlética para los instrumentistas; pero la Sinfónica UdeC mantuvo intacto su brío hasta el acorde final, recibido con una merecida ovación por la audiencia penquista.