Oriundo de Viña del Mar, llegó a la Orquesta Sinfónica UdeC, en el verano de 1991, donde realizó reemplazos hasta que pasó a titular en abril de 1993 y asumió como Jefe de Fila de los Oboes en el año 2001.

No obstante, su relación con la música comenzó mucho antes. A los ocho años de edad, empezó con la flauta dulce en el colegio y estudió Licenciatura en Ciencias y Artes Musicales en la Universidad Católica de Valparaíso y oboe en el conservatorio de la misma institución. Luego en Concepción siguió con clases con maestros como Enrique Peña, Daniel Vidal y un paso por Israel, con el profesor Dudu Carmel.

Pronto a cumplir 20 años como Jefe de Fila, comenta la importancia de este rol, pues debe ser capaz de cohesionar o ayudar a guiar lo que conduce el director o anuncia el concertino. “Soy el punto de referencia para transmitir a mis colegas de las maderas, es un trabajo duro y es un honor estar ahí”, afirma.

Asimismo, desde 1994 es miembro del Comité Técnico Asesor, responsable de velar por los objetivos y metas de la Orquesta Sinfónica UdeC. “Es un grupo asesor compuesto por músicos electos, más el director titular, Mika Eichenholz, el concertino Freddy Varela y miembros de gerencia (…) me ha llamado la atención el poder delinear el quehacer de la Orquesta y el repertorio, para pensar en el crecimiento del repertorio”, detalla. “Mi objetivo es aportar, de experiencias personales, para que se pueda mejorar y hacer más eficiente el recurso que tenemos”, agrega.

Además de su participación en la Orquesta Sinfónica UdeC y en los conciertos de cámara, participa de un quinteto de cuerdas más oboe, también se desarrolla en composición y arreglos de música actual, y proyectos con diversos músicos como Manuel García y Nuez Orquesta, entre otros.

Tiempo a solas

Según su visión sobre este periodo de aislamiento comenta que, para un músico, podría ser un poco más fácil, “generalmente necesitamos un tiempo a solas para estudiar, analizar y prepararse”. Por supuesto, afirma, el poder salir, ensayar y tocar en vivo con sus colegas y amigos, “no es lo mismo conectarse por Zoom que hacer música en una misma habitación”, define.

Por ello, este tiempo lo ha destinado para aprender cosas nuevas, métodos y repertorios que le gustaría presentar, además de arreglos y nuevas composiciones.

Asimismo, ha detectado que la música es un elemento importante en la vida de las personas, por lo que poder transmitirla es fundamental, siendo los mensajes musicales una gran herramienta. “Es una señal de unión para ver que todos, en nuestros distintos oficios, tenemos los mismos problemas y cada uno puede aportar para que este periodo sea mejor”, finaliza.

 

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