En medio de una racha de mal tiempo, cientos de espectadores encontraron refugio en la tibieza del Teatro UdeC y en la estimulante música traída desde las regiones nórdicas por el maestro sueco Mika Eichenholz. Los más grandes compositores de Finlandia, Noruega y Dinamarca estuvieron acompañados del chileno de ascendencia croata Gabriel Brncic, galardonado con el Premio a la Música Presidente de la República 2014. El estreno mundial de su “Aurora de Chile” permitió apreciar todo el virtuosismo de los flautistas de origen argentino Karina Fischer y Guillermo Lavado, verdaderos apóstoles de la música contemporánea para su instrumento.

Rodeando a la “Aurora” se escucharon algunas de las más famosas piezas de música incidental de todos los tiempos: la suite “Karelia” de Jean Sibelius y dos movimientos de la Suite “Peer Gynt” n° 1 de Edvard Grieg. Pero el contundente plato principal lo ofreció el danés Carl Nielsen, un compositor brillante pero todavía poco interpretado en estas latitudes. El maestro Eichenholz ya había dirigido su Sinfonía n° 4 “Lo inextinguible” en la temporada 2013, y ahora fue el turno de la Sinfonía n° 2 “Los cuatro temperamentos”.

Pese a que la orquesta nunca había ejecutado esta obra técnicamente tan exigente, la interpretación fue gran nivel. Salvo alguna falta de brillantez en el movimiento final (“Sanguíneo”), la representación de los diferentes “temperamentos” fue lograda a la perfección y con pasajes de sonoridad realmente suntuosa. Orquesta y director supieron hacer justicia al notable maestro danés, y así lo hizo notar el público con una ovación particularmente entusiasta.