Carolina Cavero y Vladimir Jara son colegas músicos de la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción y matrimonio hace varios años. Esta relación les ha entregado un apoyo especial y complicidad al momento de presentarse en los conciertos.

Carolina llegó a la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción en 2004, tras ganar el concurso para ocupar el rol de Jefe de Fila de Flautas, pero desde el 2000 ya tocaba como extra en varios conciertos, momento en que se conocieron con Vladimir.

Hace 27 años, es decir en marzo de 1993, Vladimir Jara llegó a la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción, como Jefe de Fila de los Clarinetes, a través de concurso abierto para ser contratado en junio de ese año, por lo que su amplia experiencia le ha enseñado que “es un puesto de mucha responsabilidad”, destaca.

Debido a su importante carrera como miembro de la OSUC y trabajo solista recibió el reconocimiento de Mujer Destacada 2018 de la Municipalidad de Concepción. La flautista también es parte de la agrupación de música contemporánea Neo, con la cual han realizado grabaciones, conciertos y ganado un fondo para grabar un disco.

Sobre su rol como Jefe de Fila comenta que “es muy importante para la carrera de un músico profesional, es el cargo al que la mayoría aspira, de gran responsabilidad y exposición”. Agrega que en Chile es un privilegio pues existen pocas orquestas donde es posible ejercer.

Concuerda con esta respuesta, el Jefe de Fila de los Clarinetes, Vladimir Jara. “Es un puesto al que muchos aspiran y difícil de conseguir por la exigencia artística y limitado número de orquesta en nuestro país”, agrega.

En cuanto al tiempo en cuarentena explica que “ha sido difícil mantenernos lejos de nuestro público, pero hemos estado haciendo grabaciones y clases a jóvenes que quieren ser músicos profesionales”. Por lo mismo, destaca la importancia de los saludos musicales, ya que, a través de estos, “el público ve que no nos hemos olvidado de ellos”, finaliza.

Por su parte, Vladimir expresa que “ha sido difícil mantenernos fuera de nuestro espacio natural, habitual, lejos del teatro y del público, pero continuamos con nuestra labor con grabaciones y clases online”. Por lo mismo, es importante mostrar que existe cierta normalidad y que siguen trabajando para su audiencia, preparando obras y videos para publicarlos en las redes sociales.

La complicidad de la pareja

En cuanto a trabajar juntos en la OSUC, Carolina detalla que “es una linda experiencia, nos conocimos cuando llegué a la orquesta y desde entonces hemos trabajado juntos, podría decir que es una doble emoción y nerviosismo, siempre estás preocupado por lo que hace el otro, lo que nos ayuda como músicos, ya que podemos darnos consejos y aspirar un mejor rendimiento”.

Vladimir menciona que “la parte ingrata es cuando uno de nosotros está incómodo con alguna situación en particular, muchas veces problemas de salud que nos agrega mucha tensión al momento de tocar en un concierto, por la preocupación del otro, pero finalmente, el resultado del trabajo es enriquecedor”, finaliza.

 

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